martes, 11 de noviembre de 2014
¿Vida y Muerte?
Las palabras se las lleva el viento como dicen... ¿y los sentimientos que? Cuando el cuerpo muere ¿se los lleva el alma o se quedan con la carne catectizandos en cada músculo mientras se van pudriendo... mientras los gusanos se agasajan con la putrefacción de aquello que fue dolor, sangre y plaquetas hasta que sucumbe en el polvo y se descoloca de la superficie terrestre? ¿Aquéllo que fue alegría y locura a donde se va cuando se muere? ¿El alma es inmortal o también es decapitada por la trágica y segura idea de la muerte? Los sentimientos y el alma se abrazan con la muerte, suceso que le pone fin a la vida como se conoce... ¿pero a donde va? ¿Quien se los lleva? ¿Que lo dirije? ¿Morimos y renacemos o renacemos para morir? quizá porque ya tantas vidas han pasado y llevarla a cuestas, a rastras no sea la respuesta, seria mejor entregarse al misterioso desatino de seguir el destino que intentar sobrevivir con el cúmulo de karmas que maquillan la realidad logrando hacernos creer que todo lo que ocurre es nuestra responsabilidad. La muerte es el orgasmo del destino donde este sucumbe en el placer idílico de la vida. El destino es el vehículo donde viaja la muerte coqueteandole a la vida. Y la vida es una niña virginal con episodios esquizofrenicos que bebe tragos de sarcasmo y mentiras, acompañado de un cóctel de amor y energía el cual contiene además soledad y compañía... En el fondo de los fondos se encuentra el trascender, un tipo callado, bohemio, intelectual y espiritual que no espera nada a cambio. Y que a veces con lo escuro se tiende a escudar queriendose ocultar... A la vida le gusta el trascender, el cual es esposo de la muerte y todo se convierte en una tragicomedia dramática barata si no se sabe elegir. Y en fin Existir, existiendo... Vivir, viviendo... Morir, muriendo... Trascender, trascendiendo. Entonces... ¿la vida es el destino que lleva a la muerte donde trascendemos?
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El apasionado beso de la vida, que espera a su amada muerte, en un idilio etéreo de inolvidable encuentro, donde no cabe el olvido y queda para siempre el recuerdo de los amantes eternos.
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