No puedo negarle que es lo último en lo que pienso antes de dormir...
Como tampoco puedo negarle que cuando le veo mi alma cruje porque todo lo roto en mi vuelve a componerse...
Ni mucho menos aunque quisiera hacelo he de negar que no he pensado en conjugar el futuro y su nombre...
No, es que no puedo decir que no he querido estamparle la vida de clichés y de esas cosas de Amor...
Tampoco puedo negar que posee a su nombre una cuenta atiborrada de "Nos Amo" que aún no he dicho, de besos infinitos y abrazos que nunca terminan...
No puedo ocultar la energía que se desprende de mi con su mirar...
No puedo evitar mirarlo a mi manera, haciéndolo mio en mis pupilas y liberarlo en el cristalino orgasmo que me producen sus ojos...
No podré, al menos por no por un largo tiempo mirar la luna sin querer regalarsela, ni que el olor del café me recuerde a sus besos y sabe que eso es bastante...
No he podido conseguir no liberar mi sonrisa cuando lo tengo cerca...
Creo que tampoco podré conseguir que el cielo deje de tener su hermoso nombre...
Y ya es inevitable que mi vida se divida entre antes y después de usted, aunque sin importar las circunstancias secretamente quiero que incluso ese después sea contigo...
Nunca, y lo digo con propiedad como se dicen las cosas importantes... Nunca creo que podré terminar de agradecerle por haberme enseñado estas cosas del Amor y del éxtasis de estar enamorada...
Espero que si las cosas han de terminar que terminen en su boca, en uno de esos besos infinitos y en esos momentos que duran para siempre de los que le cuento...
No podemos negar que somos bueno amandonos, que al estar juntos le hacemos cosquillas a nuestras almas, nuestras vidas se drogan con eso del Amor y tienen sobredosis de risas...
Solo pido que el universo nos abrace con su totalidad y nos de la bendición, así como yo haré mi parte y no he de soltarte incluso si no estás porque te amo hasta en la ausencia que es presencia mágica inundada de recuerdos.
Y un café
miércoles, 14 de enero de 2015
viernes, 2 de enero de 2015
Alguien
No quiero alguien por el cual dudar, sino que me enseñe a despejar las dudas.
No quiero a alguien que se le avergüense su vulnerabilidad, sino que desde esa sensación recree su confortación.
No quiero alguien que no entienda, sino que me ayude a entender.
No quiero a alguien que sea celoso ni posesivo, quiero que me ame sabiendo la mujer que soy, la mujer que ama.
No quiero a alguna inseguro, sino alguien que me de oportunidades de seguridad.
No quiero a alguien que vislumbre el futuro lejos de mi, sino que me de motivos para quedarme.
No estoy dispuesta a estar con alguien que no ama la belleza física y emocional que me acompaña y no este dispuesto a compartirla (eso seria limitarme).
Sé que no deseo estar con alguien que me quiera ahogar y dominar, sino que desde el libre albedrío sepa quererme, desde la intermitencia de lo que puede ser el Amor me estimule las ganas de Amar en libertad.
No quiero estar con alguien que no me enseñe algo nuevo cada día, sino que su compañía sea un constante aprendizaje.
No quiero estar con alguien que le tema a mi éxito y mis conocimientos, sino que comparta mis logros al igual como mis fracasos.
No quiero alguien que se aluda y amenace mi Amor propio o lo confunda con ego, sino que me acompañe a conocer cosas nuevas de mi.
Definitivamente no deseo pasar tiempo del bueno con alguien que se escandile con mi luz y le tema y parezca enceguecido con mi sombra.
No es mi intención compartir mi felicidad con alguien que no ha cultivado la suya.
No, definitivamente no quiero estar con alguien que en mis altibajos emocionales se ausente, sino que mi emoción sea lo que le impulse a estar conmigo.
No quiero a alguien que odie mis lagrimas, sino que las sepa contemplar y limpiar cuando sea necesario.
No quiero a alguien que no quiera cultivar instantes de Amor por tener tiempo de lujuria.
No quiero a alguien que no sepa pedir ayuda ni pedir perdón, sino que lo admita y construir juntos una pareja mejor.
No quiero a alguien que el miedo lo paralice, sino que el miedo pueda transformarlo en impulso.
No quiero a alguien que no crea en la magia, en la poesía, en el universo, que no crea en si mismo, sino que me de motivos para creer en más cosas.
No se si pueda estar con alguien que no me de oportunidades para vivir cada instante, saboreando el tiempo presente.
No quiero a alguna perfecto, solo quiero a una persona que entre los errores comunes de la cualidad humana, logre exaltar mi humanidad, mi Amor y compasión para convertirlos en una oportunidad para crecer.
No quiero a alguien que no entienda mi locura y mi pasión, sino que las ame y este tan loco como yo.
No quiero a alguien que lea esto y no comprenda lo que digo, sino que aporte un Si Quiero a tanto cuento.
No quiero a alguien que tenga toda la certeza del destino pero si a alguien que con disponibilidad a disfrutar el camino.
No quiero un erudito ni mucho menos pero si un curioso que quiera que aprendamos juntos.
No quiero a alguien que no se pueda hacer responsable de lo que dice y lo que hace, sino que su responsabilidad sea lealtad hacia si mismo y lo demás.
No quiero a alguien que haga promesas que no pueda cumplir, que quiera recompensar tiempo que no puede recuperar ni lamente cosas que no pudo hacer, sino que con lo que tenga haga lo que pueda y sea con Amor.
No que a algún que viva en el pasado o la incertidumbre del futuro lo consuma sino que transforme el aquí y el ahora en motivos de vida.
No quiero a alguien que quiera transformar las situaciones y adversidades sino que transforme las emociones y sentimientos con las que se enfrenta a ellas.
No quiero a alguien para el cual el cielo, la luna, la lluvia y las estrellas sean cosas cotidianas, sino motivo de asombro, húmedad, fascinación, emoción y locura de la naturaleza.
No quiero a alguien que no crea en los detalles, que le guste lo complicado y encuadrado, lo duro, rígido, pero sino alguien que me de motivos para llevarlo de detalles, de simplicidad y tranquilidad porque el Amor es tranquilo y sereno.
No quiero a alguien que me de más motivos para llorar que para reír.
No quiero alguien con quien complicarme la vida sino con quien simplificarla, plenificarla y hacerla más auténtica.
No quiero a alguien que me ame más de lo que se puede amar a si mismo, todo lo contrario, que en su propio amor consiga fuentes incondicionales de afecto y lo comparta con los míos.
Quiero a alguien con quien leer, a quien mirar a los ojos y sentir que me sumerjo en otra galaxia que constituye un puente para cruzar la mía, quiero a alguien que me despeine, que me mueva, que me apasione y sienta más Quiero que No Quieros, con quien pueda ver el vaso medio lleno, alguien que no me haga querer cosas, sino disfrutarlas.
No estoy muy segura de lo quiero pero si con estos no quiero logro transmitir un poco de lucidez a tanta locura pues sé que lo que querré esta cerca.
lunes, 17 de noviembre de 2014
Te vi llegar
Te veo entrar por mis pupilas y acariciar un ladito de mi alma... Te veo llegar entre risas y desprender una aurora de magia... Te veo sentirme en cada mirada, en cada beso y tocarme hasta los huesos... Te siento amándome como los amores de los viejos, despacito pero sin miedos... Te veo oírme con tu mente que desconecta cada una de las dudas que se hacen ausentes... Te siento olerme con tu tacto y me erizo de amor con cada paso, al pasar por mis caderas, espalda y al bajar mi cremallera... Con tus manos logras desprender el perfume del amor que tenía guardado... Te pienso pensándome y se me dibujan mil sonrisas, las mariposas azules se mueven con la brisa que se origina en mi imaginación, el latir de mi corazón y el estallar de mis sentidos por tan solo haber cruzado tu nombre con el mio en la idea recurrente de conocernos antiguamente... Somos un amor antiguo que se renueva con cada mirada, con cada locura y con cada carcajada... Somos un amor de esos de instantes eternos y de besos de madrugadas que con aroma a café se despierta y con libertad se engalana. Te veo llegar mirándome y susurrándole palabras a mis ojos, te veo llegar y mis sentidos se comienzan a despertar... Te vi llegar y no sabía que nos llegaríamos a Amar... Te vi... Y ahora en mi corazón estas.
Te conozco de antes
Sentirte es como escuchar las olas del mar. Besarte es sentir una explosión Volcánica en mis labios. Olerte es viajar al bosque y regresar energizado. Mirar tus ojos es ver el cielo azul en una mañana cuando aún se puede observar la luna, tocarte es acariciar la suavidad de la brisa y despertar contigo es... Sentir el cielo, volar entre el arco iris al rozar tu mano y navegar entre nubes cuando tus labios armonizan palabras para mis oídos. Creo que todo eso ocurre porque tu alma y la mía ya se conocen de antes, antes de la carne y los gustos, antes de que fuésemos vida y cielo... Antes, cuando aún pernoctaba en el aire la esencia de la magia... Porque nos conocemos de mucho antes. Quizá de otras vidas o tal vez de otras dimensiones o en sueños quizás... En viajes astrales o pudiese ser que somos un constante deja vu, quizá nos hemos visto en otras galaxias o cuando nuestras almas salen de nuestros cuerpos a juguetear con la vida, caminando por el mundo y hechizadas entre sueños y encantos...
martes, 11 de noviembre de 2014
¿Vida y Muerte?
Las palabras se las lleva el viento como dicen... ¿y los sentimientos que? Cuando el cuerpo muere ¿se los lleva el alma o se quedan con la carne catectizandos en cada músculo mientras se van pudriendo... mientras los gusanos se agasajan con la putrefacción de aquello que fue dolor, sangre y plaquetas hasta que sucumbe en el polvo y se descoloca de la superficie terrestre? ¿Aquéllo que fue alegría y locura a donde se va cuando se muere? ¿El alma es inmortal o también es decapitada por la trágica y segura idea de la muerte? Los sentimientos y el alma se abrazan con la muerte, suceso que le pone fin a la vida como se conoce... ¿pero a donde va? ¿Quien se los lleva? ¿Que lo dirije? ¿Morimos y renacemos o renacemos para morir? quizá porque ya tantas vidas han pasado y llevarla a cuestas, a rastras no sea la respuesta, seria mejor entregarse al misterioso desatino de seguir el destino que intentar sobrevivir con el cúmulo de karmas que maquillan la realidad logrando hacernos creer que todo lo que ocurre es nuestra responsabilidad. La muerte es el orgasmo del destino donde este sucumbe en el placer idílico de la vida. El destino es el vehículo donde viaja la muerte coqueteandole a la vida. Y la vida es una niña virginal con episodios esquizofrenicos que bebe tragos de sarcasmo y mentiras, acompañado de un cóctel de amor y energía el cual contiene además soledad y compañía... En el fondo de los fondos se encuentra el trascender, un tipo callado, bohemio, intelectual y espiritual que no espera nada a cambio. Y que a veces con lo escuro se tiende a escudar queriendose ocultar... A la vida le gusta el trascender, el cual es esposo de la muerte y todo se convierte en una tragicomedia dramática barata si no se sabe elegir. Y en fin Existir, existiendo... Vivir, viviendo... Morir, muriendo... Trascender, trascendiendo. Entonces... ¿la vida es el destino que lleva a la muerte donde trascendemos?
jueves, 30 de octubre de 2014
Breve nostálgica despedida
Y
emprendió la marcha luego de acomodar el equipaje cargado de sueños, de vida y
éxitos...
Este sería quizá su último viaje como lo que
aún era, la chica bohemia cargada de ideales y futuros esperanzadores, un hueco
en el corazón y el alma rasgada por la emoción le dice adiós a esa mujer que
tanto ama, a la que le dio el ser y así lo volvió hacer...
Un
par de te amos que se guardaban en el bolsillo salieron como ave que se deja
caer al vuelo, con la entereza de una
mujer hecha y derecha, la nostalgia de chiquilla que le insistía en que
hecharse a rodar esa lágrima, esa pobre lágrimilla atolondrada de tanto pavor y
felicidad…
Una
señora observa el cuadro desde la distancia con una media sonrisa a entrever en
sus labios y los ojos como esos que dices que se han identificado con la
situación. Y al cerrar la puerta del autobús se desparrama en llanto, la lluvia
de sus ojos toca su alma y roza la confusión de no saber si el río que se
encausaba en sus mejillas era de alegría o dolor. Alegría de concluir ciclos o
dolor de dejar esos ciclos y emprender una vida independiente y autónoma... de
miedo tal vez o simplemente una característica del recuerdo baldío de tantos
años haciendo el mismo viaje.
En
su mente repasa las veces que lo hizo, la gente que la acompañó, las maletas
que llevó y el cansancio que dejó. ¡Las cosas han cambiado tanto en cinco años!
Ya no era aquella chiquilla que jugaba a ser adulta en una ciudad de pobres
corazones, la ciudad de las palabras
vacías y sentimientos Superficiales... ella agradece todo lo que esa sombría
ciudad le mostró. Ahora sola y con sentimientos regresivos va sentada en ese
colectivo, decidida a culminar la meta por mucho que eso ahogue el corazón de
incertidumbre y melancolía. Quizá no vuelva a ser la chica bohemia de los
ideales de oro pero siempre tendrá una ventana que mirar y un papel para
escribir abriéndose la mente y el alma. Y emprendió la marcha lista para
comenzar, para amar y enseñar... para conectar y dejar ir las cosas así como el
ave se hecha a volar soltando la vida y agarrándose al viento para no flaquear
ni dejar soñar.
miércoles, 10 de septiembre de 2014
No Quiero
No quiero ser de esa gente que ama el hecho de estar amando a una persona que realmente no ama. No quiero ser de esos que frustran el futuro de conocer un amor estable por estar empapado del pasado y remojado de recuerdos. No quiero ser de esos solitarios que se pasan la vida esperando algo que no les va a llegar porque eso ya se fue. No quiero anclarme a un puerto muerto de vida y carente de amor mutuo. No quiero pasarme la vida lamentando algo que no me acompañó el resto de lo que queda de ella, ni mucho menos deseo estar cada febrero, cada marzo y cada diciembre extrañando la presencia de alguien invisible, inexistente, de alguien que ya murió, que se sepultó así mismo con cada acción, con su verbo y con mi dolor. No quiero tener la inalambrica idea de que él me puede acompañar a donde yo deseé, porque el amor que tengo me lo lleve conmigo, pues es la peor manera de cavar mi propia tumba. Ni tampoco deseo soñar con un fantasioso regreso prometedor, el cual afirme mi seguridad y el ego tenga agasajos con la venganza. Ademas no quiero seguir imaginando esa conversación dramática que matice el dolor profundo de su ser y en el cual yo salga victoriosa de su querer. No quiero que me pasen las horas sentada frente a la puerta y mirando el reloj esperando que mágicamente aparezca y me diga perdón. No quiero que cada calle contenga su nombre y me impida vagar cada noche sintiendo la frescura de la soledad o de otras compañías. No quiero degustar el sabor de cada lagrima y dormirme llorando cada noche. No estoy dispuesta a seguirme perdiendo por no dejar ir su recuerdo. No, tampoco aspiro a ser de esos que conjugan amor con dolor y creer que vale la pena. No es mi objetivo protagonizar el cuadro tétrico de aquellos que parecen morir de amor. Y como veras tampoco espero seguir esperando que la vida se apiade de mi existencia, que algún día se sonría y mientras, siga pecando de mártir. No espero, no quiero, no deseo que nada de esto suceda o vuelva a suceder...
Al amarse resulta útil amarse de valor y decisiones, de valentía y acciones, para que sucedan cosas nuevas, permitan olvidar las penas y sentir la sangre que corre por las venas... Ya no quiero nada de eso, solo deseo estar sentada con la frescura del mar, abrazarme con la vida y que el amor fortuito me seduzca y aquel viejo amor me de la despedida, sentir el equilibrio de mi fuero y las apaciguadas mareas de mi mente permitiéndome vivir el presente y hacer el amor con la mente del ser que me muestre el espíritu del amar sin tener que temer.
Al amarse resulta útil amarse de valor y decisiones, de valentía y acciones, para que sucedan cosas nuevas, permitan olvidar las penas y sentir la sangre que corre por las venas... Ya no quiero nada de eso, solo deseo estar sentada con la frescura del mar, abrazarme con la vida y que el amor fortuito me seduzca y aquel viejo amor me de la despedida, sentir el equilibrio de mi fuero y las apaciguadas mareas de mi mente permitiéndome vivir el presente y hacer el amor con la mente del ser que me muestre el espíritu del amar sin tener que temer.
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