jueves, 30 de octubre de 2014

Breve nostálgica despedida

Y emprendió la marcha luego de acomodar el equipaje cargado de sueños, de vida y éxitos...

 Este sería quizá su último viaje como lo que aún era, la chica bohemia cargada de ideales y futuros esperanzadores, un hueco en el corazón y el alma rasgada por la emoción le dice adiós a esa mujer que tanto ama, a la que le dio el ser y así lo volvió hacer...

Un par de te amos que se guardaban en el bolsillo salieron como ave que se deja caer al vuelo,  con la entereza de una mujer hecha y derecha, la nostalgia de chiquilla que le insistía en que hecharse a rodar esa lágrima, esa pobre lágrimilla atolondrada de tanto pavor y felicidad…

Una señora observa el cuadro desde la distancia con una media sonrisa a entrever en sus labios y los ojos como esos que dices que se han identificado con la situación. Y al cerrar la puerta del autobús se desparrama en llanto, la lluvia de sus ojos toca su alma y roza la confusión de no saber si el río que se encausaba en sus mejillas era de alegría o dolor. Alegría de concluir ciclos o dolor de dejar esos ciclos y emprender una vida independiente y autónoma... de miedo tal vez o simplemente una característica del recuerdo baldío de tantos años haciendo el mismo viaje.


En su mente repasa las veces que lo hizo, la gente que la acompañó, las maletas que llevó y el cansancio que dejó. ¡Las cosas han cambiado tanto en cinco años! Ya no era aquella chiquilla que jugaba a ser adulta en una ciudad de pobres corazones,  la ciudad de las palabras vacías y sentimientos Superficiales... ella agradece todo lo que esa sombría ciudad le mostró. Ahora sola y con sentimientos regresivos va sentada en ese colectivo, decidida a culminar la meta por mucho que eso ahogue el corazón de incertidumbre y melancolía. Quizá no vuelva a ser la chica bohemia de los ideales de oro pero siempre tendrá una ventana que mirar y un papel para escribir abriéndose la mente y el alma. Y emprendió la marcha lista para comenzar, para amar y enseñar... para conectar y dejar ir las cosas así como el ave se hecha a volar soltando la vida y agarrándose al viento para no flaquear ni dejar soñar.

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