viernes, 1 de agosto de 2014

Apago la tele

Entonces apago la tele e intento escuchar el silencio, bueno, lo más parecido a ello es la nada acompañada del ruido del aire acondicionado. Escucho mis pensamientos en forma consciente y llegan de inmediato esas escenas de amor que vuelven fluida las ideas. ¿Acaso vivimos solo por y para el amor romántico? Bien lo dijo una sabia amiga “el amor romántico es solo un accesorio del Amor” y si, al Amor deberíamos ponerle mayúscula siempre, así como cuando escriben Dios.

Amor es pintar de rojo las paredes del alma, el Amor son esas cosas que ocurren a menudo y que solo los enamorados perciben, como el caer de la lluvia, la brisa que acaricia rostros tristes, la sonrisa de un extraño... En fin esos momentos mágicos que llenan de energía el ser y que los que mecen su alma en rencor y odio no pueden ver. Amar es estar amando cada cosa que pasa, cada cosa que amas y seguirse enamorando de la idea de amar.

Luego escucho nuevamente el silencio, la brisa superficial del ventilador de los recuerdos, acariciando mis lagrimas que se secan cuan sentimiento fugaz aparece, creyendo ser parte de otro cuerpo, otro tiempo y no de mi, pero es así, el Amor es sentir… también es soledad, es sentirse fuera de sí a veces, es sentir el abrazo fortuito de estar con nadie, sintiendo los pensamientos atolondrados de las pasadas relaciones, de los pasados amores y de los objetos a quien no se les puede amar.

Amor es un hueco en el pecho empañado de melancolía, son gotas saladas que seducen a la alegría, que se va esfumando cuando el ocaso del presente se diluye en el pasado, Amor no es dolor evidentemente, es simplemente la construcción de una idea que canaliza sentimientos y reacciones que rosan corazones que solo actúan por fuerzas voluntarias y altruistas llevando en su rostro las vendas que ciegan las razones estupefactas del sentido, de la cordura y la amargura.

El lado oscuro del Amor, no tiene rosas ni chocolates, no tiene garabatos ni risas, contiene soledad, pues el acto de amar es individual y siempre se queda con nosotros pues este es un pequeño forastero de corazones ajenos que siempre vuelve a su terruño a pesar de las tormentas… Generalmente se cree que el portador de Amor lo entrega y no se le devuelve porque vale más dar que recibir, pero siempre reaparece tal vez un poco maquillado, reciproco o rechazado, el Amor siempre en nuestro nunca del otro por completo, es algo que se presta y que representa el conjuro fugaz de amar la proyección de las propias cualidades, de los mares de emociones internos, de las alboradas rozagantes de idealización ignorante.

Mi Amor es mío, por el hecho cotidiano de quien lo creó fui yo misma y es vuestro por el hecho cotidiano de que se lo entregue a vuestra merced y que retornará a mí como el hijo prodigo que salió en búsqueda del porvenir teniendo la certeza de que regresaría, porque se dio cuenta que la buena fortuna está en su familia.
Condenado a la inmortalidad el buen Amor nunca desaparece, solo se trasforma y regresa con creces, el Amor no es la idea de estar enamorado, es un estilo de vida que aun en los fracasos permanece perenne a los sentidos del self amado, a las peticiones del mí mismo, del dios interno y los futuros anhelados, amar es… amarse.

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